Esto de seguir adelante y haber dejado las cosas por escrito... menos mal me puse a ver las entradas que ya había subido. ¿Querés saber que es algo que, creo, no termino de procesar? A mi ex. De alguna manera ese chico, ese idiota mejor dicho. Ya me reprimí todas las puteadas que podría haberle dicho y jamás se las voy a decir a ese tarado estúpido. ¿Cómo fue que no me di cuenta? ¿Cómo es que fui tan tonta? Era todo una mentira, el bueno para nada no hizo más que verme la cara y aprovecharse de mi inocencia. ¿Si saqué algo positivo de ese noviazgo? Sí, totalmente. Gané mucha confianza, me permitió aceptarme más a mi misma, a saber qué quiero y qué no estoy dispuesta a aguantar. Cuando digo "aprovecharse de mi inocencia" no quiero decir que me perturbó ni nada por el estilo, pero era mi primer noviazgo, ese que se supone es el mejor de todos por ser el primero, con tu gran amor... ¡Patrañas! Sí, me subió mi autoestima. Pero el tarado ese me mintió desde el principio. Se supone que hubo siempre va a hablar con la verdad, ser honesto sobre su vida, sus logros, sus vicios, ¿no? Bueno, no siempre. Él no lo era, me dijo que había dejado el cigarrillo, no lo hizo; que había terminado la escuela, no la terminó; que estaba estudiando una ingeniería, a esta altura entenderán, ¿no? Todas cosas importantes para mí. Porque si mientes con esas cosas, mientes con lo que se te dé la gana. Mientes con todo. Y no te importa el mentir y mantener una mentira. Y a esas actitudes, las aborrezco. Representan una de las cosas que más odio en mi vida. Odio que me mientan con cosas que considero fundamentales, no me interesa si lo hizo para quedarse a mi lado, cuando me enteré de todo esto sólo pude sentir que había estado de novio con un completo desconocido. Con un completo desconocido.
¿Otro golpe bajo? Se decía que era mitómano, y mi mejor amiga de ese entonces (2011) lo sabía, sabía y no me había comentado nada. Me enteré meses después de que rompimos con el chico este. Esa, fue una puñalada en el corazón. No sé si la habré perdonado a esa amiga, pero que nunca lo voy a olvidar, no lo voy a olvidar.
Podré ser muchas cosas a lo largo de mi vida, pero golpes como esos, de personas que en su momento me importaron, no se olvidan. En mí, dejan su marca, su cicatriz, porque uno espera que las personas allegadas te ayuden a abrir los ojos, a no meterte en donde no deberías, te cuidan, o al menos tratan de que el golpe no sea tan fuerte, y ella, no hizo nada de eso. Nada.
De este muchacho, por suerte nunca más volví a saber nada. Creo que se fue a vivir con su madre a San Nicolás. Que se quede allá y sea feliz, no quiero volver a verlo nunca. No me interesan las personas que me hacen daño, que me ven la cara, que se creen que van a jugar así conmigo. Me costó tiempo incluso, perdonarme a mí misma por permitir tal cosa. Y después de eso vino el miedo. Miedo a caer en lo mismo, miedo a que todo vuelva a pasar, miedo a perder todo de nuevo, porque ese noviazgo cambió la relación que mantengo con mi madre, le dio un vuelco de 180°, y ni el día de hoy, hace más de dos años, ha vuelto a ser la misma, porque lo que ella hizo, la forma en la que actuó, me dolió. Ahora entiendo su miedo, su preocupación, pero yo soy una chica de palabras, de razones, y por lo tanto, no tolero se me ordenen cosas por que sí, no cuando se trata de mi vida.
Hacía mucho ya que había quedado en contar un poco que es lo que había pasado, me siento un tanto mejor, aunque no he contado todo.
Desde el día en que todo se terminó, me dí cuenta de que soy capaz de reírme de alguien, de sentir que me quieren tomar por estúpida, y de que la ironía me encanta. ¿Qué mejor forma hay de ser sorete con la otra persona? Ese idiota también despertó mi lado maligno, pero sin dejar de ser la mujer que soy. Nunca antes había sido tan irónica como ese día, como ese 28 de agosto de 2012 si no me equivoco. Me sentí orgullosa. Me reía sola mientras respondía sus tonterías por mensaje de texto. No tolero ciertas mentiras. Y ese pobre infeliz no tuvo mejor idea que mentir.
Como ya dije, no quiero volver a verlo en mi vida. No le deseo el mal. Pero que no se le ocurra acercarse a mi. Donde esté muy cerca, le doy vuelta la cara de una cachetada, no me interesa si termina siendo la persona más poderosa del país. Aún no lo perdono. No tiene perdón mentir así.
18 de diciembre de 2014
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